Aïda Ballmann: Actriz, productora y directora de cine independiente en Mowies.

Aïda Ballmann: Hago creaciones porque mi corazón necesita expresarse.

Aïda es actriz, productora y directora de cine independiente. Es española y es concida por sus papeles en películas como «The Extraordinary Tale», «La Velocidad de Nuestros Pensamientos» y las series «Águila Roja», «Lo que escondían sus ojos», «El tiempo entre costuras», entre otras. Ha sido reconocida como mejor actriz en diferentes festivales Internacionales como el Festival de Cine Independiente de Cardiff.

Conversamos con ella acerca de su visión de la industria, de su carrera y de su proceso creativo.

¿Para ti, qué significa Crear y por qué crear en audiovisual?

Crear es una parte inherente del ser humano, igual que destruir. Sin embargo, crear arte es la necesidad del artista de expresarse y compartir, utilizando diferentes vías de expresión, diferentes lenguajes, para llegar al espectador. En el que más cómoda me siento es en el audiovisual porque, como dicen, una imagen vale más que mil palabras. Pero, claro, tampoco puede ser cualquier imagen.

En esta era en la que somos invadidos por publicidad y saturados de información, resulta muy complicado conectar con lo simple y valioso de la vida. Por eso, el arte me parece esa herramienta necesaria para hablar de lo puro y esencial del ser humano para hacer vibrar al espectador y desear buscar respuestas a los misterios que nos rodean y que no terminamos de comprender.

“Quería contar historias sobre temas profundos de la existencia humana, las realidades, las injusticias y desequilibrios sociales.”

¿Cómo empieza tu proceso creativo al escribir una historia o un documental?

En el caso de Camino de Tierra y, a diferencia de mi forma de ser estructurada y planificadora, empecé a partir de una sensación y desde el caos. La sensación era el estrés, la insustancialidad y falta de sentido que estaba teniendo mi vida. Necesitaba hacer algo para sentirme viva de nuevo y, de ahí, surgió una motivación: Querer visitar en África los lugares en los que vivieron mis padres antes de que naciera y conocer a sus amigos, a esa “familia elegida” que nunca me presentaron. Y cuando llega la motivación, todo fluye y me fui para allá con una amiga tras comprarme una cámara pequeña de Sony para pasar desapercibida; pero resultó tener un gran inconveniente: No tenía visor así que no veía la imagen que grababa. Es me hizo tener que desechar mucho material valioso porque el horizonte estaba demasiado torcido como para ponerlo en su sitio.

Desde el punto de vista artístico y creativo, ¿qué tanto de tu vida personal traes a tus historias?

De momento, mis creaciones nacen y beben de mi vida personal, aunque luego, con la imaginación el resultado se puede ir alejando de mí misma. Me resulta importantísimo partir de algo que me late, que me mueve, que me interesa o me inquieta para poder conectar con ello y comenzar el proceso artístico: Hacer preguntas, buscar posibles respuestas, sentirlas y observar cómo, desde ahí, surge una nueva pregunta

Haz clic aquí para ver "Camino de Tierra"

El documental que relata desde una óptica personal la reflexión acerca de la importancia de la unidad y de entender que todos habitamos en un sólo espacio en el universo y necesitamos la paz con nosotros mismos y con el entorno para seguirnos desarrollando como humanidad.

Sabemos que, a parte de realizar documentales, también eres una consumada actriz. Cuéntanos un poco acerca de tu relación con ambas actividades.

Mi camino comenzó con la interpretación. Sin embargo, lo que me motivó para ser actriz, no se estaba realizando como me hubiera gustado debido a no que interpretaba el tipo de personajes que me gustaría ni trataba los temas que me importaban: Quería contar historias sobre temas profundos de la existencia humana, las realidades, las injusticias y desequilibrios sociales, quería que el espectador latiera con lo que viera en la pantalla o sobre el escenario, que se sintiera removido y que se fuera a casa preguntándose a sí mismo qué es lo que podría aportar de si mismo para mejorar el mundo, o su entorno cercano.

Así que decidí, con timidez pero convicción, ser mi propia jefa y atreverme a no sólo iniciar sino, esta vez también finalizar este proyecto como directora. Eso sí, me rodeé de buenos profesionales que me ayudaron a darle forma en la edición, el etalonaje, el sonido, la música, etc.

Desde el punto de vista práctico, ¿cómo balanceas tu vida personal con la entrega y dedicación que requiere actuar y/o realizar documentales?

Es una buena pregunta… La verdad es que mi vida parece una constante búsqueda de equilibrio entre los mundos en los que vivo que, además, se entremezclan. Una parte de mi, tiene que dedicarse a la supervivencia en este mundo capitalista, cubriendo las necesidades básicas, otra parte de mi sólo desea crear, jugar, investigar.

Luego está la mente que necesita controlar todo y poner orden y está la parte emocional que se pierde en su propio sentir caótico. Todo esto va requiriendo esa búsqueda de mantener el equilibrio y la calma, como si andara sobre una cuerda floja sobre el abismo y necesitara disfrutar de cada paso que doy.

¿Cuál es tu parte favorita del proceso de hacer una película?

En cada proceso he tenido momentos hermosos y crisis, supongo que es inevitable.
En el rodaje estaba apasionada porque estaba viviendo, por primera vez el colorido, la sonrisa y el tumulto de la vida senegalesa. Pero, a veces, me agobiaba porque la cámara me alejaba del momento o porque sentía que intimidaba a las personas.

En el etalonaje casi me vuelvo loca: Había rodado cerca de doce horas y tenía que pasar todos esos minutos por el filtro de “¿me llega o no me llega?” Porque aún no sabía muy bien qué quería contar. El guión fue surgiendo en la medida en que el puzle se fue armando.

Disfruté muchísimo cuando, de repente, encajaba dos momentos y calzaban perfectamente o cuando soñaba con cómo entrelazar fotogramas. Cuando escribí la voz en off, algo que me encanta porque me siento cómoda en el lenguaje escrito, jugando y combinando palabras e imágenes… pero había demasiado texto y tuve que pasar por el proceso del desapego, igual que me sucedió con la edición.

Grabar la voz en off supuso enfrentar el miedo al micrófono y a decir “puedo con esto”. Finalmente, la corrección de color para mí fue más fácil: Sabía qué aspecto de tierra quería en la imagen, igual que con la música: Sabía que emoción, color o imagen suscitar con el sonido.

Confiar en el proceso y las personas que me ayudaron a realizar este trabajo fue vital ya que no he estudiado dirección ni nada relacionado con el documental. Ha sido una experiencia muy enriquecedora de la que me siento satisfecha, teniendo en cuenta las dificultades que tuvo esta producción.

¿Qué es lo que menos te gusta de este proceso?

Lo que menos me gusta es dudar y pensar en cómo lo va a recibir el público. Pero he aprendido que la duda es parte del proceso y que la reacción de los demás no es algo que puedo controlar ni de lo que me deba preocupar. Hago creaciones porque mi corazón necesita expresarse y soy consciente de que el resultado no va a gustarle a todo el mundo.

Como Creadora independiente, ¿Cuales son los retos que encuentras más difíciles de superar a la hora de hacer cine?

Contar con un buen equipo técnico y con financiación.

¿Te preocupas por el resultado económico de tus producciones?

No, en absoluto. De hecho, no pretendía hacer dinero con Camino de tierra, sino ofrecer un punto de vista diferente sobre el intercambio cultural. El 50% de las ganancias del documental van destinadas a la ONG Jerejef que se dedica a mejorar las condiciones de vida de los niños talibés en Senegal. Son jóvenes que, a cambio de recibir educación, pasan gran parte del día pidiendo dinero en la calle, estando expuestos a enfermedades, falta de higiene, falta de protección, malnutrición, etc.

¿Consideras que existen actualmente, en la industria cinematográfica, buenas probabilidades o esperanzas de ser exitoso de manera independiente? ¿De qué crees que depende esto?

Sí, creo que cada era ofrece nuevas herramientas y posibilidades y como creadores, simplemente, hay que atreverse a pensar diferente y salirse un poco de lo preestablecido para encontrar estos nuevos caminos.

Nos enfrentamos a la gran maquinaria devoradora de lo comercial pero, no por las dificultades, hay que rendirse. El mundo necesita nuestras historias y, por suerte, tenemos esta plataforma maravillosa que nos respalda y permite llegar a espectadores de manera directa, sin intermediarios. Desde aquí mi enhorabuena al equipo de Mowies.

¿Cuál es tu próximo paso? ¿En qué andas trabajando actualmente?

Actualmente, estoy en medio de una mudanza, estoy dejando fraguar el nuevo concepto para mi próximo documental, a la vez que hago todos los castings posibles y me reciclo como actriz con cursos, para seguir conociendo y transitando por personajes.

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